Archivo mensual: junio 2013

(Publicado en la revista “Instalaciones Deportivas Hoy”, numero 2 Abril- Junio 2013 )

La cuestión del mantenimiento de las superficies sintéticas de césped artificial (que suelen suponer miles de metros cuadrados en muchas instalaciones deportivas) está siendo en estos últimos años un foco de atención para los gestores deportivos, ya que la mayoría (ya sea en el ámbito público o privado) cuentan en su parque de instalaciones con campos de fútbol, pistas de padel, tenis, campos de hockey, todos ellos construidos con este tipo de superficies. Vamos a ofrecer en este artículo una nueva aproximación, desde el punto de vista del gestor deportivo, hacia como afrontar con éxito la gestión del mantenimiento de los campos deportivos de césped artificial.

campos_de_futbol

Cuando hablamos de estos campos, todos sabemos que tienen un peso relativo importante dentro de la instalación o complejo deportivo, que se deja ver en la cuenta de resultados, tanto en ingresos como en gastos, y un peso igual o mayor si cabe en la percepción del cliente de la instalación deportiva, con un número elevadísimo de usuarios por año normalmente. Motivos por los cuales hay que prestar una especial atención a su mantenimiento. La importancia del mantenimiento desde el punto de vista de la gestión de estas superficies radica en los siguientes factores:

Rentabilidad: La inversión inicial realizada para la construcción del campo deportivo debe amortizarse en un número determinado de años que nos facilite un equilibrio económico contando con dichas amortizaciones. Por lo tanto el campo debe durar en estado “productivo”, es decir, utilizable con la calidad suficiente, un periodo determinado de tiempo. Por ejemplo, un campo de fútbol con un uso de 40 horas semanales deberíamos amortizarlo en 10-12 años. Una pista de padel con un uso de 45 horas a la semana, su superficie de césped artificial debería aguantar en un estado correcto para el juego 3 o 4 años, después de los cuales debe darse por amortizada y ser reemplazada.
Seguridad: Un correcto mantenimiento del campo deportivo debe garantizar la seguridad de nuestros clientes cuando utilizan el campo (prevención de lesiones por mal estado de la superficie y accidentes por mal estado o funcionamiento de los equipamientos), y la seguridad de cumplir con la normativa vigente.

Eficiencia: Aumentamos el factor de eficiencia si conseguimos tener un conocimiento permanente del estado del campo, para lo cual debemos seguir un método ordenado y riguroso.
Eficacia: Con una buena gestión del plan de mantenimiento aumentamos la eficacia en cuestiones como el uso racional de los recursos humanos y medios materiales disponibles, el máximo ahorro y menores costes y minimizamos el deterioro y desgaste de la instalación.

cuadro obj mantenimiento

Los pasos que el gestor deportivo debe dar hacia conseguir la correcta gestión del mantenimiento del campo deportivo empiezan en la fase de diseño del mismo.
Según el “FIFA Quality Programme”, que es el programa de excelencia de la FIFA para las superficies de césped artificial, los pasos claves para obtener una buena instalación deportiva digna de su certificación son:

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En la primera fase “Comprehensive project Management” el gestor deportivo debe aportar al proyecto el “plan de necesidades de la instalación deportiva” que intentará facilitar mediante el ajuste del diseño la realización de todas las tareas de uso y conservación que luego va a soportar el campo (circulaciones de usuarios, acceso y localización de servicios de los que deben hacer uso los mismos, necesidades de las operaciones de mantenimiento como el correcto acceso de vehiculos y maquinaria al campo, acceso de los suministros, etc).
La segunda y cuarta fase, correspondientes a la construcción propia de la superficie deportiva, son quizás en las que el gestor únicamente debe cumplir una misión de apoyo a la dirección técnica de la obra en la supervisión de las ejecuciones, en el apartado deportivo.
La tercera fase se refiere a la elección del sistema de césped artificial. Es muy importante la correcta elección de los sistemas de superficies deportivas a instalar, que sean acordes en precio y prestaciones al uso que después se le va a dar a la instalación deportiva (deporte base o élite, uso intensivo o no, ect)
La última fase que recoge este Programa de la FIFA es la correcta aplicación de un Plan de Mantenimiento a la superficie y los equipamientos. Esta será la fase más larga de todas y que supone el día a día del gestor y su equipo.
Profundizando ya en esta gestión del Plan de Mantenimiento, debemos saber cuales deben ser los objetivos generales del Plan:

  • Educar a nuestros usuarios: Informar y enseñar a nuestros clientes usuarios de los campos deportivos cuales son las normas a seguir para el uso o estancia en el campoes fundamental. Los usuarios son el agente externo que más influye sobre el estado   del campo. Debemos poner carteles con las normas de uso y llamar la atención a  aquellos usuarios que no las cumplan hasta conseguir la asimilación de estas normas por parte de todos.

cartel normas de uso campo

 

  • Conseguir recursos económicos suficientes: Para poder realizar un Plan de Mantenimiento debemos asignarle un coste y su correspondiente asignación presupuestaria. Parece obvio, pero la mayoría de entidades no contempla en sus previsiones esto. El coste básicamente estará compuesto por: Personal propio dedicado al mantenimiento, compra de suministros y servicios  profesionales contratados.
  • Formación del personal propio: Instruir al personal de mantenimiento en la inspección, tareas de mantenimiento rutinarias y reparación básica de los equipos y superficies que componen el campo deportivo.
  • Metodología: Debemos establecer una metodología adecuada a la gestión del mantenimiento que nos permita desarrollarlo con éxito. Para el caso del mantenimiento de campos deportivos es aconsejable la conocida metodología PDCA (Plain, do, check, adjust): planificar, realizar, verificar, ajustar. Con estos sencillos pasos cumpliremos con nuestro objetivo.

Empezaremos dando el primer paso que nos marca el método PDCA, que no es otro que Planificar el Mantenimiento. Debemos recoger en un documento los objetivos generales del mantenimiento, las instalaciones deportivas a las que se va aplicar y las tareas que conlleva cada objetivo para su consecución. Por lo que si tenemos, por ejemplo, en nuestras instalaciones un campo de fútbol 11 y una pista de padel, necesitaremos desglosar estas instalaciones en sus componentes (porterías, superficie de juego, sistema de riego, estructura metálica, cristalería, ect).
De cada componente estudiaremos cuales son las tareas de mantenimiento que se le deben realizar y la periodicidad con las que hay que realizarlas. Debemos de tener en cuenta que las tareas de mantenimiento incluyen la inspección, el mantenimiento preventivo y el mantenimiento correctivo.
El segundo paso de la metodología será empezar a aplicar de forma práctica el Plan de Mantenimiento que hemos diseñado. Para esto debemos realizar una asignación de recursos a las tareas, y una coordinación temporal de estos recursos. En este apartado el gestor tendrá que asignar tareas a su personal de mantenimiento (para las cuales deben estar debidamente formados), disponer de los medios adecuados (por ejemplo un cepillo triangular para realizar el cepillado semanal del campo, o una sopladora para la limpieza semanal del perímetro) y contar con empresas especializadas que realicen las tareas para las que su personal no tiene formación, competencia o
medios necesarios. Este es el caso de las actuaciones para la prevención de la Legionela en los sistemas de riego, o el tratamiento especializado de las superficies de césped artificial deportivo.

limpiezacepillado
Durante la aplicación del Plan de Mantenimiento y de una forma continúa aplicaremos la tercera fase de la metodología, que es la de chequear. Básicamente aquí debemos recoger datos de como se están desarrollando las tareas de mantenimiento y si estas surten el resultado que necesitamos o no. Por ejemplo: Hemos previsto un uso semanal de nuestro campo de fútbol de 20 horas semanales, y en base a esto hemos dado una periodicidad quincenal al cepillado rutinario con cepillo triangular y una periodicidad cuatrimestral a las actuaciones de descompactación y cepillado con maquinaria especializada. Pero cuando el campo está en funcionamiento vemos que tenemos 40 horas de uso semanales, y que el sistema de césped artificial está demasiado compactado y la fibra empieza a tumbarse. En este caso debemos aumentar el cepillado rutinario a una vez por semana y las tareas de descompactación, limpieza y cepillado con maquinaria especializada hacerlas trimestralmente. Esto es lo que considera la última fase de la metodología como “Ajustar”, redimensionar las tareas que realizamos en su naturaleza, intensidad o periodicidad para que cumplamos con los objetivos del Plan.
Como parte final de este artículo, en el que queremos dar una visión útil al gestor deportivo, pero desde un punto de vista general, sin entrar en los muchísimos detalles que conlleva realizar un correcto Plan de mantenimiento y gestionarlo, haremos algunas recomendaciones que serán útiles a lo largo del desarrollo de la labor del gestor.
El gestor no tiene por qué ser un experto en superficies de césped artificial, ni pretenderlo. Es cierto que con los años de experiencia se aprende todo, pero en el caso de las superficies deportivas de césped artificial es muy aconsejable apoyarse para el diagnóstico de las mismas en la empresa fabricante del césped y en empresas especializadas en la instalación y mantenimiento de las mismas. Nos serán de gran ayuda a la hora de saber que tratamientos necesitan nuestros campos, con que periodicidad hay que realizarlos y en que  condiciones.
Tener muy en cuenta la seguridad de los equipamientos, sobre todo el anclaje de las porterías y banquillos, así como otros elemento desprendibles como la cristalería de la pista de padel, que pueden dar lugar a desgraciados accidentes. Incluir las tareas de inspección de estos elementos en el Plan de Mantenimiento.
Ser consciente y hacer conscientes a las personas de su organización de la importancia de llevar a cabo un buen Plan de Mantenimiento. En estos tiempos de escasos recursos económicos para gestionar, es más visible que nunca que los recursos invertidos en mantenimiento del parque de instalaciones son los más rentables, ya que nos permiten demorar nuevas reinversiones alargando la
vida de las que ya existen.

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